Taj Mahal y Fortasec…

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Agra es una ciudad ruidosa y nada acogedora, los “cazaclientes”, vendedores y conductores de rickshaws son insistentes hasta la molestia. Es también una ciudad cara, te gastas unas cuatro veces mas que en otras que he estado si quieres ver sus monumentos, pero Agra, disfruta la dicha de tener el Taj Majal. Pero… ¿el Taj Majal es para tanto? Sí señores, a pesar de todo merece la pena. Es el concepto de belleza plasmado en un edificio.

Rudyard Kipling escribió: El Taj Mahal parece la encarnación de todas las cosas puras, de todas las cosas santas y de todas las cosas infelices. Este es el misterio del edificio. Rabindranath Tagore fue más poético con su famosa frase: Una lágrima en la mejilla del tiempo.

Además del Taj Mahal, la ciudad tiene otros monumentos muy interesantes, los pobres se quedan a la sombra, pero sin duda merece la pena verlos.

Llegamos a Agra después de pasar la noche en el tren desde Amritsar. No dormimos apenas, pero nada mas llegar a la estación hicimos las gestiones para contratar un taxi que durante el día nos hiciera un tour por la ciudad. Julia se marchaba a Alemania al día siguiente desde Delhi, teníamos que aprovechar cada segundo. Visitamos Fatherpur Sikri, una ciudad abandonada construida por Akbar (un emperador mongol que era la pera limonera) y que es Patrimonio Mundial

Luego fuimos al Fuerte de Agra, uno de los mejores de la India.

La arenisca roja da color a este impresionante complejo, donde paso los últimos 8 años de su vida (prisionero al tomar su hijo el poder) Sha Yahan, el emperador mongol que mando construir el Taj Mahal. Estos sitios,además,me regalaron imágenes como estas

Por el camino vimos Itimad-ud- daulah, una tumba exquisita apodada Baby Taj, y al final de la tarde, asistimos a la caída del sol en el Taj Mahal.

Las vistas que elegimos fueron las de su parte trasera (era viernes y el complejo donde está estaba cerrado). Imponente. Aquí termina el viaje de Julia, al día siguiente a las 6 se fue al aeropuerto de Delhi y yo a ver el Taj Mahal al amanecer. Un gusto compartir con ella estos días, seguro que seguiremos en contacto. Si a esas horas ya había colas importantes, no quiero pensar como sería más tarde, sin duda merece la pena madrugar para evitar las ordas de turistas y ver el espectáculo que ofrece la salida del sol.

La luz de ese momento es muy bonita y parece que han puesto en marcha máquinas de humo para darle un toque todavía más cinematográfico.

El Taj, es hermoso, equilibrado, simétrico, elegante… y quien lo ideó, cuido muy bien de lograr golpes de efecto visuales de los que te atan los pies al suelo y te abren la boca y los ojos.

Me acordé mucho de mi amiga Luz Gelado, sueña con conocerlo. Luz, el Taj te espera radiante para cuando puedas ir, algún día lo verás, seguro! La tarde la pasé en una terraza con vistas al Taj Mahal , viendo pasar las horas y como la luz iba cambiando el color del cielo y del mármol. Aquí un fotomontaje que me he hecho con el power point

También pase la tarde visitando el baño cada 20 minutos, venga de contraste, sí señor: bonitas vistas y retortijones.

Bien me lo tengo merecido, he comido de los puestos de la calle… un día a base de ginger lemon tea y Fortasec, otro arroz blanco, chapati y yoghourt y como nueva, preparada para seguir viendo cosas bonitas y para comer de los puestos… que me llaman a gritos.

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